Hay postres que se convierten en favoritos por alguna razón y esta torta tiene varias razones para ser nuestra favorita. Es simple en cuanto a preparación, los ingredientes suelen estar a mano y el resultado es una torta fresca, húmeda, sabrosa y liviana.

Más que ideal para la época de primavera-verano pero la podes preparar todo el año que de seguro va a acompañar de diez tu merienda.
Lo especial en esta torta es la poca cantidad de harina que lleva la preparación, reflejado en la textura suave y húmeda que se siente al comerla. Si bien es similar a un Cheescake, esta torta no tiene un abundante sabor a queso ya que el limón juega un papel bastante clave en ese aspecto.
Otro punto a favor es la diversidad, si bien nosotros la presentamos con azúcar impalpable por encima, hay otras maneras de “terminarla” dependiendo del gusto de cada uno. Por ejemplo con una buena mermelada por encima sumando algunos frutos rojos sería una muy buena opción.

Conseguí

  • Queso Crema 300 gr.
  • Azúcar 150 gr.
  • Manteca 75 gr.
  • Huevos 3 u.
  • Harina Leudante 1 y 1/2 Cda.
  • Esencia de Vainilla 1 Cda.
  • Ralladura de Limón c/n.

Obtenés una 1 torta  liviana y rendidora para compartir con los que más querés.

Cociná

1.

En un bowl colocar la manteca, el azúcar y batir a blanco (hasta que la manteca cambie su color a un tono mas claro). Luego agregar la ralladura de limón, la esencia de vainilla y mezclar bien hasta unificarlos.

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2.

Con los 3 huevos que tenemos, los rompemos, separamos las claras de las yemas y colocamos ambas cosas en bowls separados.
Ahora agregamos de a una las yemas a la preparación y batimos para unirlas bien con el resto. O sea, dejamos caer una yema, batimos para unificar y luego seguimos con la segunda y tercer yema repitiendo el mismo proceso.

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3.

Una vez que tenemos las 3 yemas mezcladas con el resto de la preparación procedemos a agregar la harina y el queso crema. Batimos bien para unificar todo.

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4.

Las 3 claras que separamos al principio, las colocamos en un bowl y las batimos con batidora (o mucho a mano) hasta lograr el punto nieve, que es cuando las claras logran una textura bien espumosa.

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5.

Incorporamos las claras a la preparación, mas que importante hacerlo despacio y con movimientos envolventes, lo ideal es hacerlo con una espátula. De esta manera mantenemos el aire que acabamos de darle a las claras al batirlas a punto nieve.

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6.

Bueno, ahora que tenemos todos los ingredientes juntos lo único que nos queda es volcar la preparación en un molde mediano previamente enmantecado. Dejar cocinar a horno medio durante unos 40 minutos.
Para verificar si ya está cocida, simplemente le clavan (muy sutilmente) un cuchillo desde un borde en diagonal hasta el centro. Si sale limpio, está lista, en cambio si sale con residuos de preparación, todavía falta.
Si usás un horno que tiene dos niveles, te conviene cocinarla 20 minutos en el nivel inferior y luego 20 minutos en el superior para lograr una cocción mas pareja.

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7.

Para finalizar, una vez que se enfrió la desmoldas y la colocas en un plato. Vas a ver que la torta se ve muuucho mas desinflada de lo que estaba cuando recién terminaste de cocinarla, no hay problema es normal que pase esto debido a la poca cantidad de harina que tiene.
Cuando la tenes en el plato ya está lista para comer pero si sos de los que le gusta darle una vueltita mas de rosca a lo visual podes espolvorear azúcar impalpable y luego decorar con ralladura de limón.


Tip

“Una vez que está cocida, dejala enfriar en el horno para evitar que se hunda y mantenga una forma mas pareja.”

Disfrutá

Para cerrar, un GRACIAS inmenso a las grosas de Juanita en tu Cocina por evitar que nos manchemos la ropa usando el delantal:

juanita en tu cocina