Leé

Buscando una receta rica, fácil, rápida y que no requiera ingredientes poco usuales, terminamos armando ésta tarta que la rompe.

Todo en esta receta es casi perfecto, desde los ingredientes hasta el sabor pasando por el tiempo de preparación y ademas es tan fácil que da ganas de comerla todos los días.
Otro punto a favor es el día después de esta tarta, porque te va a sobrar y al otro día cuando no sepas que comer y veas el tupper con la tarta adentro va a ser la gloria misma. Así nomas como la sacas de la heladera la podes comer que queda genial. Si te gusta mas comerla caliente, la pones un par de minutos en el horno o en una sartén a fuego muy suave y listo.

Parte importante sobre el ingrediente principal, la Espinaca! La podés comprar fresca en cualquier verdulería o podés comprarla congelada. Ambas son iguales de al momento de la preparación pero la fresca suele tener un poquito mas de gusto.
Nosotros generalmente usamos la congelada, por la practicidad de tenerla siempre en el freezer esperando a que nos ataque el hambre y la necesitemos. Igualmente si al compran fresca pueden cocinarla y luego freezarla para usarla mas adelante 😉

La receta que te proponemos mas abajo es la básica, a ésta podes agregarle miles de cosas. Por ejemplo nosotros a veces le agregamos semillas (lino, sésamo) por arriba, podes agregarle morron picado, pasas de uva, jamón, pedazos de chorizo colorado… básicamente lo que se te ocurra.

 

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Conseguí

  • Espinaca 1 Atado fresco ó 200 Gr.
  • Huevo 2 u. (si son chicos agregá uno mas)
  • Tapa para Pascualina 1 u.
  • Cebolla 1 u.
  • Queso Crema  4 Cdas.
  • Queso Blando 2 Fetas gruesas
  • Sal 1 Cdita.
  • Pimienta 1 c/n.

Obtenés 1 Tarta de la que pueden comer 3 tranquilamente.

Cociná

1.

Si la espinaca es fresca la lavas bien. Mientras pones a hervir una cacerola con agua y una vez que rompe hervor sumergís la espinaca un par de minutos, no mucho, es sólo para “blanquearla”.
Luego colás y escurrís muy bien para que no quede tan cargada de agua. Una vez escurrida la cortas sin mucho detalle y apartala por ahora.

Si la espinaca es congelada, poné agua muy caliente en un boul y sumergí la espinaca durante unos minutos, hasta que se descongele por completo. Luego colás el agua y escurrís muy bien para que no quede tan cargada de agua. La congelada comúnmente ya viene cortada pero si no es el caso, la cortás sin mucho detalle y apartala por ahora.

Una vez hecho esto, prende el horno y dejalo a temperatura media para que vaya calentado.


2.

Cortá la cebolla en pedazos bien chiquitos, lo mas chico y fino que puedas. Así no queda tan invasiva en la preparación final, sino como un simple extra de cebolla. Juntala con la espinaca y que esperen.


3.

Cortá el queso en tiritas o cubitos, lo que mas te guste. Van a ir por encima de la tarta al final.
Tené en cuenta que el queso puede ser cremoso, muzarela, portsalut o el que mas les guste que no sea muy duro para que se derrita facilmente.


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4.

Rompé los dos huevos dentro de un boul, le agregas la sal, la pimienta y batís a mano tranqui hasta que no identifiques la yema de la clara.


5.

Al boul de los huevos le agregas la espinaca con la cebolla y el queso crema. Mezclá todo bien para luego verterlo sobre la tapa.


6.

Cubrí la fuente o molde con la tapa para pascualina. Ahora tenés dos opciones según tu molde:
A. Si el molde es mas chico que la tapa, podés apoyar los bordes de la tapa sobre el borde del molde mientras vertes el relleno. Cuando ya pusiste todo, lo esparcís bien con una espátula o una cuchara para cubrir todo el diámetro de la tapa. Una vez que cubriste todo hacés unos pliegues en el borde de la tapa y los dejar caer sobre la preparación.

B. Si el molde es mas grande, podés hacer unos pliegues en el borde de la tapa como para “levantar las paredes de la tarta”. Una vez que hiciste los pliegues empezás a verter con cuidado el relleno atajando las paredes de la tarta si se empiezan a caer antes de que termines de poner todo el relleno. Luego lo esparcís bien con una espátula o una cuchara para cubrir todo el diámetro de la tapa y ahora sí dejás caer los bordes sobre la preparación.

7.

Ahora si, ya casi estamos. Agarrá el queso que cortaste antes en cubos o tiras y acomodalos sobre la preparación. Una vez hecho esto, subís un poco la temperatura del horno y metés la tarta por unos 20-30 minutos. Por ahora ponela en la parte baja del horno hasta que se cocine bien la base. Cuando ves que ya está cocida, la subís a la parte mas alta para que se termine de cocinar por encima.
Si ya está cocida la tarta pero no te gratinó el queso, sacala y ponela en la parte mas baja del horno (el cajón, donde el fuego queda arriba) durante un par de minutos, chequeala seguido porque se te puede quemar rapidísimo.


 

Tip

“Si usás espinaca fresca y te sobra, cortala en pedazos, metela en una bolsita bien cerrada y al freezer. Ya tenes espinaca para la próxima tarta ;)”

 

Mirá

 


 


 

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